Escudos herálidos, señalización de calles y elementos decorativos de diseño realizados con piedra artificial y piedra natural



BREVE HISTORIA DE LA BALDOSA

En ocasiones, la cotidianidad de los objetos que nos rodean no nos permite ver más allá de los mismos. En esta caso vamos a centrar nuestra atención en las baldosas o azulejos que acostumbramos a ver recubriendo los suelos y paredes de nuestras viviendas. Este elemento constructivo o más bien cabría decir decorativo, como muchas otras cosas, tiene una historia detrás.

Cuando el Hombre tuvo la necesidad de fabricarse un habitáculo donde residir, viró la vista hacia uno de los elementos más básicos y abundantes de la naturaleza: la tierra. Con el paso del Paleolítico al Neolítico (10000 – 8000 antes de nuestra Era) el ser humano fue cambiando de costumbres progresivamente; en la mayoría de zonas habitadas se abandonó el nomadismo para iniciar el desarrollo de una vida sedentaria. La agricultura y la ganadería entraron en auge, lo que evitó que el Hombre tuviera que desplazarse de manera constate buscando su sustento.

Antiguo muro fabricado en adobe, una mezcla de barro y elementos vegetales.

Así pues, desde época Neolítica el ser humano comenzó a emplear la tierra mezclada con agua para fabricar adobe, convirtiendo la arcilla en el primer elemento constructivo de la humanidad. En sus primeras etapas fue una producción muy básica, ajustada a las necesidades, se fabricaba únicamente la masa o “pasta” de barro. Poco a poco la técnica mejoró y del simple uso de barro como material para elevar las viviendas se pasó a la fabricación del adobe que suponía la segmentación de la masa de barro y agua en pequeñas piezas. Además en la fabricación del adobe artesano se incorporaron materiales vegetales secos como la paja o las crines que ayudaron a eliminar la humedad del adobe y evitaron que la pieza se agrietara. El adobe permitió elevar las edificaciones con mayor seguridad ya que el propio ladrillo actuaba como armazón.

En algunas zonas el uso de ladrillo de adobe y el barro se combinó con el uso de la piedra, en la mayoría de las ocasiones la piedra conformaba los cimientos de la vivienda, cuyos muros se desarrollaban en altura a través de ladrillos de adobe. Cabe señalar que no todas las regiones habitadas por el hombre sufrieron esta evolución, en algunas zonas se siguió empleando la masa de barro como único elemento constructivo, de hecho, hoy en día algunas culturas de zonas como el continente africano todavía emplean el barro como único aparejo para sus edificaciones.

Fabricación artesanal de pavimento y baldosas.

El siguiente paso en la evolución del adobe fue su cocción, técnica gracias a la cual hizo aparición el ladrillo. Las piezas de adobe artesano se sometieron a altas temperaturas empleando hornos o bien se expusieron al sol, gracias a esto lograron aumentar la impermeabilidad del ladrillo y evitando su deterioro. En algunas zonas la producción de ladrillo cocido tuvo mayor importancia que en otras, esto podría deberse a que no en todas las regiones existía una amplia disponibilidad de madera para emplear en los hornos de cocción.

Los restos de ladrillo artesanales más antiguos se constatan en la zona de Jericó y se han datado con anterioridad al año 8000 a. C. Fue más tarde, en Mesopotamia, donde la técnica de producción del ladrillo cocido se perfeccionó. Tal es así, que en esta zona se llegó a desarrollar una importante industria manufacturera del ladrillo cocido, de hecho el precio de esta pieza elevó su coste a cinco veces el del adobe. Sin duda alguna, esta sociedad fue un claro ejemplo de cómo el material constructivo como el ladrillo y la arcilla evolucionan en forma y composición, abandonando en parte su función constructiva para convertirse en un elemento artístico y decorativo en forma de baldosa o azulejo.

El resto más antiguo de azulejo se constata ya en el V milenio antes de nuestra Era en la región de Oriente Próximo. En esta zona contamos con excepcionales muestras del uso que se le dio a la baldosa en la antigüedad proximoriental. Tenemos el caso de la Puerta de Isthar, cuyo hallazgo constituyó uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX. Este espectacular monumento, cuya construcción se inicia en el siglo VI a. C. bajo el reinado del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, posee un revestimiento de baldosas vidriadas de excepcional calidad. Para lograr el efecto del ladrillo vidriado se aplicó sobre la pieza una capa de barniz de cuarzo que posteriormente se secaba en hornos y que otorgaba a la baldosa un aspecto brillante. La fijación de este tipo de revestimiento de baldosas se realizaba a través del mortero conformado básicamente por elementos como la tierra, el hueso, las cenizas y el betún. En la construcción de esta obra de arte se emplearon baldosas y azulejos vidriados de vistosos colores como dorados y rojos, aunque el color que prima en la construcción es la baldosa azul. Los artesanos que decoraron la puerta agruparon las baldosas y azulejos de manera que formaron figuras mitológicas y florales logrando un escenario perfecto, muestra de la riqueza y suntuosidad de esta sociedad.

Puerta de Isthar decorada con baldosas y azulejos vidriados de vivos colores

La producción de esta baldosa vidriada también evolucionó hasta lograr una pieza exquisita, el ladrillo vidriado con relieve. El efecto de estas baldosas sobre los edificios era brillante, y resultaba mucho más barato que los relieves en piedra o alabastro que se estaban empleando en esas fechas en la zona del Egeo.

Además de asirios, persas y egipcios, también en la Antigüedad Clásica la baldosa tuvo una importantísima presencia. Como máximo exponente en el uso de estos azulejos destaca el mosaico, que tuvo presencia tanto en Grecia como en Roma, aunque la arqueología y la abundancia de mayores restos han contribuido a encumbrar los mosaicos romanos. Los artesanos y artistas romanos perfeccionaron la técnica del mosaico y lograron hacer composiciones de pequeñas baldosas de gran belleza, muchas de las cuales hemos logrado admirar en la actualidad, ya que afortunadamente no han quedado destruidas por el paso del tiempo. Las pequeñas baldosas, denominadas propiamente como teselas, recubrían las paredes y suelos de las villas romanas, como símbolo de poder y refinamiento romano.

Mosaico romano hallado en Calanda (Teruel) compuesto por pequeña baldosas o teselas

El arte del mosaico romano fue heredado por Bizancio. De hecho, hubo artesanos clásicos que se trasladaron a la zona del Imperio Romano Oriental para continuar desarrollando el trabajo de teselas, azulejos y baldosas. Estas creaciones artísticas fueron haciéndose cada vez más preciosistas con tonos dorados y brillantes.

Como se desprende del texto, el uso del azulejo y la baldosa en la antigüedad estuvo dedicado a decorar y adornar las edificaciones que continuaban erigiéndose con materiales como el adobe o la piedra artesanal. Durante varias décadas se sucedió un periodo de aletargo en el proceso de desarrollo decorativo y fabricación de las baldosas y azulejos, exceptuando zonas concretas de Oriente. Hay que esperar al nacimiento de la sociedad islámica y su expansión por Occidente para ver resurgir un arte donde la baldosa y el azulejo cobraron un protagonismo casi absoluto. La expansión de la sociedad musulmana y su llegada a la Península Ibérica en el siglo XII d. C. supuso un momento clave. A partir de este momento volvemos a encontrar hermosas creaciones de azulejos que recubrieron los muros interiores y exteriores de los palacios árabes y sus templos: las mezquitas. A través del uso del azulejo y la baldosa los musulmanes lograron unos efectos de luz y color singulares que debieron de sorprender a todos aquellos que penetraban en los muros de los palacios árabes y quedaban sumergidos en un halo de exotismo propio de “Las mil y una noches”.

Azulejos del palacio de la Alhambra en Granada

Los habitantes cristianos de la Península Ibérica adoptaron la técnica islámica en la creación y uso de las baldosas y azulejos, al igual que imitaron muchos otros avances islámicos como los regadíos. Ya en los siglos XVI, XVII y XVIII, la tradición alfarera se exportó desde la Península Ibérica a una gran parte del territorio como el norte de Europa. Con la llegada de las potencias europeas al continente americano y su posterior expansión, las tradiciones artesanas europeas se exportaron hasta allí. Las ideas europeas se fusionaron con tradiciones artesanas de cada región derivando en producciones locales con características propias. Lo mismo sucedió en Europa, donde en cada zona la producción cerámica de azulejos y baldosas adquirió un carácter propio con diseños específicos de cada zona. Cabe destacar la producción de azulejos de los Países Bajos o Italia.

Taller de baldosas actual donde se fabrican baldosas con piedra artificial

Avanzando en el tiempo, con la llegada de la industrialización el proceso productivo del azulejo y la baldosa se mecanizó, abandonando en parte el proceso artesano que se había empleado en el pasado para la creación de estas piezas. No obstante, hay que recalcar que en la actualidad la producción artesana de baldosas está en auge, empleando nuevos materiales y técnicas. Hoy en día las baldosas cubren los suelos y paredes de la mayoría de nuestros hogares, los diseños son más abundantes con texturas y colores variados para adaptarse a todos los gustos y necesidades.

Baldosas de piedra artificial en fase de producción

Muestras de baldosas fabricadas en piedra artificial por Estecha

Si lo desea puede ver todos nuestros relojes sol y demás productos realizados en piedra artificial, en nuestra página principal o en nuestra tienda.

 

  Página principal

 

Sección de Baldosas

 

Si desea mas información al respecto puede ponerse en contacto con nosotros en el teléfono 600 581 916.

 

 

Volver atrás

Da a conocer esta web a un amigo tuyo


 


Condiciones generales - Aviso legal. - Política de Cookies.